Cientificidad en la Ciencia Política: ¿Objetividad o Subjetividad?
*Gómez
Miranda Amy Junieth
*Hurtado Chavarría
Jefferson Antonio
*Izcano Gómez César Abel
*López Flete Jennifer
Paola
* Estudiantes de IV año de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, UNAN, Managua
Introducción

En
el primer apartado se aborda el origen de la ciencia política y los precursores
de esta, sus enfoques, su método y objeto de estudio; posteriormente, se
realiza un análisis comparativo del paradigma positivista y constructivista en
relación a la construcción del conocimiento científico de la ciencia política y
por último, se presenta un análisis donde se determina si la ciencia política
es objetiva o subjetiva.
La
ciencia política como disciplina surge de la mano de otras ciencias sociales
como la filosofía, sociología, historia, antropología, las relaciones
internacionales y el derecho constitucional, estas ramas le sirvieron de impulso para desarrollarse y fortalecerse
hasta llegar a su objeto y campo de estudio,
definiendo su autonomía hasta finales del siglo XIX, aunque parte de su
carácter científico lo logra hasta la segunda mitad del siglo XX.
El
objeto de estudio no está claramente delimitado, puesto que esta ciencia estudia
diversos campos, entre ellos el poder, el proceso de toma de decisiones o el
mismo Estado, elementos que se han venido modificando a lo largo del tiempo y
esto tiende a generar quiebres en su concepción científica.
La
evolución de esta ciencia estuvo marcada por los primeros intelectuales como Aristóteles, Maquiavelo, Bodino y Montesquieu,
más recientemente tenemos a Tocqueville el cual destaca el uso de los métodos
de observación directa de los hechos, aporte que se encamina hacia la
cientificidad de la disciplina.
Tras
ocurrir la primera y segunda guerra mundial, surgen otros intelectuales que
realizan análisis y estudios sobre los nuevos fenómenos político e
internacional, como la toma de decisiones, el poder del discurso y su
influencia en la opinión pública, las predicciones pragmáticas sobre los nuevos
escenarios, el choque de poderes para obtener recursos, las alianzas y por
último el poder de la diplomacia. Esto sin duda contribuyó al posicionamiento y
consolidación de la ciencia política al campo intelectual.
Como
disciplina continúa en desarrollo y evolución, ha alcanzado un nivel de madurez
que le permite tener un alto grado de autonomía; no obstante, posee problemas
para concretar sus métodos de investigación, debido a que hay corrientes como
la de los politólogos americanos que enfocan su estudio a la elaboración de
hipótesis y búsqueda de las teorías, por otro lado las corrientes de
investigación europea se enfocan en estar cerca de los hechos y contemplar los
resultados más concretos.
A
falta de una teoría general que explique los fenómenos políticos, estableciendo
y descubriendo leyes de alcance universal, los principales enfoques o
aproximaciones a la realidad política son el enfoque marxista que se encarga
del estudio de la realidad política bajo un fenómeno dialectico; el enfoque institucional
estudia los fenómenos políticos a partir del análisis de los textos
constitucionales, También el enfoque conductista o behaviorista, el enfoque estructural, el enfoque sistémico y el
cibernético.
Respecto a la particularidad científica de esta
disciplina, uno de los paradigmas que se estudia para su análisis es el
Positivismo. El trabajo dentro de la ciencia política de acuerdo al
postulado positivista es encontrar la
naturaleza de lo que se considera es la realidad y cómo funcionan las cosas. En
este paradigma se sostiene que el positivismo podría considerarse como una
estrategia de investigación y que posee un enfoque el cual se basa en que la
verdad y la realidad son libres e independientes del observador y de lo
observado.
Un
buen número de investigadores e intelectuales coinciden que la existencia
autónoma, independiente y objetiva de la verdad se puede ver como una definición
y significado de positivismo. Debido a su significado y aplicación se suele
relacionar con otros términos como "realismo" u
"objetivismo".
Un
politólogo positivista tiene una idea o noción de que el universo o el mundo se
ajustan a leyes y reglas de causación y sucesos permanentes e invariables, a la
vez que existe una complejidad social
que se debe analizar de forma imparcial y objetiva, se tiene una visión del universo
igualmente realista e independiente. Las metodologías utilizadas frecuentemente
por los investigadores positivistas comprenden el análisis confirmatorio y exploratorio,
análisis cuantitativos, experimentos de laboratorio y el criterio de
interpretabilidad.
Por
otro lado, el constructivismo asume
que la realidad es, en gran parte, una construcción humana, el individuo es
responsable tanto de lo que piensa como de lo que hace; el mundo es concebido
como una construcción empírica de experiencias subjetivas.
La
teoría de conocimiento que nos plantea el paradigma constructivista no refleja
una realidad objetiva, sino que acepta la relación sujeto-mundo. El
conocimiento al ser una auténtica construcción de lo que el individuo observa,
tiende a ser catalogado como una construcción mental con base en percepciones
particulares y datos empíricos, además que las nociones surgidas tienen una
base socio-histórica ya constituida, pero esto no quiere decir que no exista un
elemento de originalidad en los nuevos conocimientos.
Tomando
en cuenta estos factores, el conocimiento que irradia de las investigaciones
sujetas a este paradigma ofrecen una aproximación a la verdad ordenando los
datos observados en el contexto social; recalcando nuevamente que la realidad
depende del sujeto observador.
La
ciencia política dentro del constructivismo se enmarca en un espacio y una
tradición teórica, los resultados de los análisis de la realidad socio-política
se aproximan a una explicación lógica e histórica, agregando un elemento más
que es el jurídico. Los cientistas políticos se encaminan a establecer un
análisis sobre lo que rodea el factor político, las prioridades individuales y
colectivas de la sociedad, a la vez tratando aspectos como el contenido
intersubjetivo de los derechos y obligaciones sociales, enmarcado en realidades
presentes pero todo esto construido por condiciones heredadas del pasado.
Las
enseñanzas constructivistas arrojan resultados que son analizados con el fin de
verificar y sustentar si efectivamente lo que se ha aceptado como evidente
define críticamente el contexto que prevalece. En este sentido la ciencia
política define los entornos y las realidades a partir de los fenómenos
subyacentes al poder, Estado, administración pública, opinión, entre otros, y
los verifica a partir de un elemento empírico e intelectual. La cientificidad
que este paradigma le otorga a la ciencia política se enmarca en el método observacional.
Los
dos paradigmas anteriormente mencionados, se enmarcan en características
opuestas las cuales son la subjetividad y la objetividad. La subjetividad ha
sido la visión dominante en muchos campos académicos, contiene leyes intrínsecas, como los
principios éticos, que estructuran la percepción del mundo de la persona y el
de una sociedad. Esta visión acarrea dos puntos de vista, uno negativo ya que
puede generar prejuicios como condenar formas culturales distintas a las
propias y lo positivo que es la aceptación de componentes de otros grupos
sociales que pueden ayudar a mejorar al individuo o la masa.
Lo
subjetivo incorpora emociones y sentimientos que se proyectan sobre el pensamiento
o las percepciones de lo que rodea a los sujetos dentro de una sociedad. Siendo
esto es una cualidad natural y subjetiva del ser humano ya que no se puede
expresar a través de una fórmula que pueda ser replicada a la perfección en
otro individuo.
No
obstante, la misma subjetividad que enriquece las ciencias sociales es un
motivo de discordia y provoca disputas académicas que han llegado a tener un
efecto más que significativo en el mundo cotidiano. Desde la teoría socialista
hasta el libertarianismo, el asistencialismo y el libre mercado, la
desregulación de bienes y servicios o la intervención del estado para el bien
común.
Aun
así, el subjetivismo tiene un peso muy importante sobre la base angular de las
ciencias sociales y aún más en las Ciencias Políticas ya que las filosofías,
los conceptos legales y las costumbres socio-políticas se consideran
exclusivamente enraizadas en el pensamiento, la percepción, los deseos, la
motivación y el razonamiento, aparte de las condiciones, las estructuras y los
recursos, todo esto forma parte de
nuestra historia y presente intelectual.
El
componente subjetivo posee una estrecha relación con la existencia de
instituciones sociales, ya que estas se basan en la dinámica de sociedad y como
estas se rigen para funcionar, por ejemplo Irán es un país cuyas leyes se basan
en las creencias del Corán y su constitución sigue estrechamente la Ley
Islámica, mientras que en otras sociedades sería inconcebible que la religión
ejerciera tal influencia, inclusive Marx postulo que la costumbre se convirtió
en ley y el mito en religión.
Sin
embargo el otro extremo, al intentarse emular el éxito de las ciencias físicas,
las ciencias sociales, entre ellas la Ciencia Política, se han intentado
comprometer con el paradigma del conocimiento objetivo. Es por ello que la
norma de objetividad se entendió como un ideal de conocimiento desinteresado,
fáctico, reproducible y semejante a la posibilidad de una ley de la realidad
social, un tipo de conocimiento que supuestamente trascendería tanto las
controversias ideológicas como el conocimiento de sentido común, un
conocimiento totalmente independiente de los intereses humanos, las pasiones y
todo lo subjetivo.
No
es sorprendente que esta imagen de la ciencia polarizara las disputas
intelectuales y académicas en dos campos extremos. Por un lado, sería la persuasión
objetivista que defiende el ideal en las ciencias sociales como aquellas que
puedan interpretar el mundo y la sociedad de tal manera como la matemática lo
hace con los números o la química con los elementos de la naturaleza y una gama
de voces disidentes que cuestionan la posibilidad o la conveniencia de un
conocimiento puramente objetivo de la vida social, pues no es posible predecir
los eventos de una sociedad o la realidad de los individuos, ya que estos no son
racionales y además, el entorno influye en sus decisiones.
Conclusiones
En
conclusión, puede entenderse que la ciencia política aún se encuentra en una
lucha constante por la búsqueda de la cientificidad y delimitación de su objeto
de estudio. Entre sus particularidades como ciencia social se destaca
mayormente su componente subjetivo ya
que se ve influenciada por perspectivas particulares, prejuicios sociales o
intereses individuales y colectivos, además que la ética juega un gran rol en
el desarrollo del cientista político, lo que se contrapone con elementos
objetivos como la lógica y la coherencia.
Objetivamente
la ciencia política conserva algunos elementos, a como se señala en el
paradigma positivista, principalmente el referido análisis de la realidad, la
cual debe de ser libre e independiente al individuo que observa y analiza, en
este sentido se puede hacer referencia a la toma de decisiones en el plano
internacional, la cual se mantiene bajo preceptos pragmáticos.
Referencias:
Bolívar, R. (2001). Política como ciencia. UNAM-
México.
Labra, O. (2013). Positivismo y constructivismo: Un análisis para la investigación
social. Universidad Central de Chile.
Torreblanca, J. (2006). La ciencia política empírica II. Enfoques de investigación. Universidad Nacional de educación a
distancia (UNED)- España.
UNED. (2013). Enfoques y teorías de ciencia política. Universidad Nacional de educación a distancia - España.
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